martes, 25 de octubre de 2011

Susurros desde los márgenes

 Por Florencia Aizenberg.

Ayer se realizó exitosamente el primer encuentro de susurradores de poemas. Este evento tuvo lugar en el marco de la 26 Feria del Libro de Córdoba. Este encuentro-taller fue llevado a cabo por el Colectivo Artístico Color Susurro. 
El Encuentro de Susurradores formó parte de la agenda oficial, y además los miembros de este colectivo participan activamente en la feria de libros independiente Libros Son. Pese a la inclusión dentro de la agenda oficial, en el blog Pluralidad de voces – reflexión y libertad realizado por la Comisión Bicentenario- no se menciona la existencia de este importante encuentro para la poesía cordobesa. En este blog creado para la difusión de actividades culturales se publican los eventos que se realizan en la Feria del Libro a partir de las 18:00 hs. Incluso los horarios de la feria están publicados en forma incorrecta por lo que dejan de lado las actividades que comienzan antes de las 11:00 hs.
Por supuesto, el Encuentro se realizó de todas formas y de forma muy satisfactoria para todos los participantes. Desde temprano había reunido un numeroso público ansioso por conocer más sobre las actividades de los susurradores de poemas, cada vez más conocidos y escuchados en los espacios públicos de la ciudad. Las actividades se desarrollaron en el horario programado y la exclusión sufrida no tuvo mayores implicancias.

Encuentro de Susurradores


Por Florencia Aizenberg.

En el marco de la Feria del libro se realizará el primer encuentro de susurradores de poemas.

El jueves 15 de septiembre el encuentro de susurradores de poemas abrirá las actividades programadas para la fecha en el marco de la 26º Feria del Libro. El encuentro tendrá lugar en la Sala Glauce Baldovin, en la planta alta del Cabildo de Córdoba, de  10:30 hs a 13 hs.
Este taller-encuentro  está destinado a docentes, bibliotecarios y público en general.  Los coordinadores serán los miembros del Colectivo Artístico Color Susurro.
Las actividades consistirán en charlas explicativas sobre quiénes son y qué hacen los susurradores. También habrá una parte práctica para que el público pueda experimentar los susurros en carne y hueso.

lunes, 24 de octubre de 2011

Libros Son libros

Por Sergio A. Iturbe

Los stands abrieron bien temprano en la feria independiente Libros Son. Editoriales de toda la ciudad y escritores con ganas de difundir su obra querían demostrar que, en la feria del libro, no todo pasa por los "gigantes".
Por supuesto, la feria Libros Son tiene mucho de hippie, y bien podría verse como una especie de paseo de las artes literario. Incluso, algunos ofrecen sus libros sobre mantas, mientras toman mate y corren de aquí para allá los pastelitos y los panes rellenos. No falta quien cambia sus libros por productos de panificación, sin perjuicio de que el trueque esté a la orden del día. Esta dinámica, mediante la cual los diversos participantes intercambian sus productos, no deja de presentar un contraste con respecto a la Feria de la Plaza, donde todo es cash.
Pero evidentemente la idea funciona. Los libros atraen a la gente que pasea por el patio, y muchas caras satisfechas pueden verse entre los expositores. Así, entre recuento de monedas y más mates, cierra la primera jornada de la feria que se presenta como un gran camino a seguir para los que la juegan a pulmón.

Libros Son: otro de los atractivos de la feria del libro


Por Sergio A. Iturbe

En el marco de la feria del libro se realizó una nueva edición de Libros Son en el patio menor del Cabildo. Allí se reunieron editores independientes y escritores para mostrar y vender sus productos.

La feria Libros Son nace como el proyecto de un grupo de personas que buscaban una alternativa al circuito comercial literario. Así, idearon un espacio donde cualquiera que lo deseara pudiese presentar su obra al público, sin necesidad de pagar por un lugar.
Esta vez se desarrolló como una especie de "feria paralela" dentro de la feria del libro, ocupando el patio menor del Cabildo. La reunión también incluyó la presencia de lecturas en vivo y bandas musicales.
Libros Son tiene previsto funcionar durante todos los días que dure la feria del libro y, los que quieran visitarla, podrán hacerlo en el mismo horario en el que están abiertas las carpas de la Plaza San Martín.

Feria del Libro versus Libros Son (Luces y sombras)


En principio, la idea de la feria Libros Son surge como una necesidad ante un mercado literario que cierra cada vez más sus puertas al talento naciente. Es virtualmente imposible para un escritor que da sus primeros pasos poner al alcance del gran público sus libros.
En ese sentido, Libros Son es una bocanada de aire fresco también para los que buscan conocer talentos locales y alejarse un poco de esas portadas donde aparecen los nombres de siempre.
Pero la Libros Son también debería cuidarse mucho de no convertirse en una forma de automarginación. Buscar un camino alternativo es indispensable como herramienta de recambio para el arte, pero el elitismo del under es siempre un peligro a tener en cuenta.

La mística del relato oral: Alberto Laiseca

 Por El más capinchila así de grande



"Cuando sea grande, quiero un bigote como el de Alberto Laiseca", dice uno mientras ve llegar a Laiseca con una botella de whisky Jim Beam al auditorio del Centro Cultural España Córdoba, un jueves 1° de setiembre  a las siete y media de la tarde. Virtuosismos capilares aparte, el deseo viene por el lado de que pasar los sesenta y derrochar tanta buena onda es un milagro.

Es que ese bigote blanco desgreñado, teñido de tabaco, además de señalar los muchos años de su dueño, sugiere un grandísimo misterio, porque abajo hay una boca que vino a contarnos un cuento de Edgar Alan Poe: La caída de la casa Usher.

El prólogo es brevísimo, consiste en un saludo a las gradas y una pregunta: ¿Podemos comenzar? Parece que sí. Todos los espectadores hacemos silencio.

El sonido es pésimo, pero la voz de Laiseca desafía la deficiencia de los equipos, y sale de entre los bigotes para instalarse en el oído del espectador atónito, sometido al éxtasis vertiginoso de una historia terrorífica. La narración se llena de adjetivos, el narrador parece elegirlos a placer de una nube baja que
sale de su boca y nos envuelve a todos en una atmósfera victoriana. La narración dura más de 45 minutos y finaliza justo antes de un aplauso largo y cerrado.

Párrafo aparte merece el cierre del evento en el que los organizadores, al mejor estilo medieval, convidaron copas de vino al juglar y a los espectadores.

domingo, 9 de octubre de 2011

Los susurradores: vení que te cuento

Te digo te digo
te digo al oído:
no te me vas a escapar,
no te me vas a escapar.

Carlitos Mona Jiménez

Los Sususrradores son unxs muchachxs muy desprendidos que se calzan un tubo de cartón en la boca y, acercando el otro extremo a la oreja de los peatones, les regalan unos versitos al paso. Se convocan, en espacios muy transitados de la ciudad y ahí, a contrapelo de los bocinazos y el rugido de los motores diesel, te piden que te acerques, y te susurran algo al oído. Llaman a estas intervenciones artísticas fugas de susurros. Ya pasaron por el la Terminal de Ómnibus, el Mercado Norte, el Patio Olmos, el Palacio de Justicia…
Los días 15 y 16 de setiembre, en el marco de la Feria del Libro, pasaron también por la Sala Glauce Baldovin del Cabildo Histórico de Córdoba, donde convocaron al público en general a un taller de sususrradores. Anuar Cichero es susurrador hace ya tres años. Con él nos encontramos, y conversamos así:

El Muy Noticioso: - ¿Cuántos años tenías cuando hiciste tu primer susurro, te acordás  de qué incoherencia dijiste en ese susurro?

Anuar Cichero: - ¿Mi primer susurro en la vida? No tengo idea… (risas)  ¿Cómo susurrador de poemas? El primero fue en 2009 después de un taller al que asistí. El susurro que hice fue un poema muy breve que me sabía de memoria y se lo dije a una de las chicas susurradoras que daba el taller.

EMN: - Sacrificada la vida del artista.

AC: - Claro que sí (risas).


EMN: - Vos cultivás la palabra dicha. Te voy a hacer una enumeración más o menos caprichosa, va así: susurro, palabra escrita, libro, Feria del libro.  En una asociación libre y rápida, ¿qué me podés decir de esto?

AC: - No sé si susurro, palabra escrita, libro y feria se encadenan en esas relaciones de implicancia. Pero voy a plantearlas de esta manera: susurramos poemas, que generalmente provienen de la escritura; entonces a través de nuestra práctica la palabra escrita se transforma en palabra oral, como en cualquier lectura en voz alta, narración, disertación, etc. (…). Lo mismo con el libro. Por lo general susurramos poemas que sabemos de memoria y armamos nuestro repertorio según libros de autores que nos gustan, libros que tenemos en nuestras bibliotecas o que llegaron de una manera u otra a nuestras manos y nos resultaron interesantes.

EMN: - ¿Y sobre la Feria…?

AC: -  Es un evento organizado para vender libros. Nosotros aprovechamos la oportunidad, por así decirlo, para repartir poemas a modo de obsequio. El obsequio consiste en un poema dicho en voz baja al oído. Es muy efímero, está hecho de aire y se desvanece rápidamente de la memoria de su receptor, como los libros.

EMN: -  ¿Y la gente se copa, se deja regalar versos?

AC: - Las reacciones de la gente son diversas. Los que aceptan, a veces los menos, sonríen o agradecen el obsequio. Hay ocasiones en que algunas personas se emocionan mucho y se les escapan un par de lágrimas, dependiendo de la circunstancia. En intervenciones como la que hicimos el 24 de marzo de este año, las respuestas de la gente fueron muy intensas. Lo que a mí más me gusta de interactuar con otras personas, muchas veces, desconocidos, por medio del susurro es ver cómo se les relaja la cara a medida que les voy diciendo el poema. No es el cien por ciento de los casos: en otros te das cuenta de que la otra persona se inhibe o le da vergüenza.

EMN: - Bueno, pero un 85% ya sería un buen número, ¿no? (risas) Mi reacción, te cuento que a mí también me han susurrado, fue la de no escuchar un pepino.

AC: - ¡Entonces debés estar en ese 15% que no se higieniza bien las orejas!

EMN: - ¡Touché! (risas) Anuar, una más. Ya me dijiste algo general sobre la Feria del Libro. Ahora contame tu apreciación personal: ¿cómo vivís la Feria del Libro de Córdoba “el mayor evento cultural de la Ciudad”?

AC: - Personalmente, vivo la feria con total normalidad. Por lo general no compro libros en los stands y voy a las actividades que me resultan interesantes, si tengo tiempo. Lo más interesante que tiene la feria, a mi modo de ver, son los espectáculos de narración oral. Con respecto al grupo, nuestra relación con la Feria siembre había sido muy poca o marginal; este año se nos presentó la oportunidad de presentar un proyecto para hacer el taller y traer a Córdoba como disertante a Mirta Colángelo, quien comenzó con los susurros en Argentina. Nos aprobaron el proyecto y por ende, participamos. La experiencia fue muy positiva para nosotros y la verdad es que, si la organización de la Feria no se hubiese hecho cargo de los pasajes y la estadía de Mirta, nos hubiese resultado muy difícil (o imposible) traerla por nuestros propios medios. Por lo que en ese sentido el apoyo de la organización fue muy importante. Ahora bien, en términos generales, como mencioné antes, no nos parece una actividad destinada principalmente a promover la cultura o la lectura, sino para vender libros, y a un precio elevado.

EMN: - Está bien, pero aprovechan los resquicios del “sistema” para difundir su actividad.

AC: - Exactamente.

EMN: - Anuar, te agradecemos tu tiempo, cuando editemos la entrevista te avisamos.

AC: - ¡Pero con un susurro!

Anuar Cichero escribe en diezmilcosas

domingo, 18 de septiembre de 2011

Lujos gasoleros: clásicos universales

Por Leopoldo Clemen


Los ojos se van, aunque uno no quiera comprar. El olor a nuevo, las letras doradas y la promesa de aventuras nos convocan desde cada libro. Esa sensación me sorprendió este viernes 16 de setiembre en la Feria del Libro Córdoba,  mientras recorría las carpas, y me dejaba envolver por el aura de la lectura.




El resonar de mis pasos en el piso de tablones tiene un compás hipnótico que me invita a seguir caminando. A izquierda y a derecha se multiplican los estantes cargados de libros grandes, libros chicos, libros antiguos, libros recién editados. Todos me llaman diciendo "alguien ha escrito algo y quiere que lo conozcas". Sigo marchando, absorto ya, y pierdo mi objetivo, el de ganarme la confianza de algún librero y hacerle una entrevista. Entonces comprendo todo: los libros se venden solos, porque tienen magia. Esa magia me ha poseído.

Entonces me entrego a la acción y empiezo a comprar: Alicia en el País de las Maravillas, Novelas y Cuentos de Voltaire, El Aleph, las Aguafuertes de Roberto Arlt... De pronto se articula una voz recia que me arranca del éxtasis diciendo: ochenta y seis pesos.


Ahora, que salí de las carpas, enciendo un cigarrillo y me siento en un banco de la plaza para narrar esta crónica. No estuvo tan mal, pienso: cuatro maravillas por menos de cien pesos. Valió la pena.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Vendía gilada en la Feria del Libro

Por Leopoldo Clemen

Ocurrió esta mañana en la carpa ubicada sobre calle Buenos Aires. Allí los guardias concurrieron por la denuncia de los expositores de que alguien vendía artículos prohibidos por la organización del evento.

La sorpresa de los guardias fue mayúscula cuando llegaron al stand de la editorial El copista. Allí,  interceptaron a un sujeto que vendía ejemplares de una publicación independiente similar a una revista. Un visitante de identidad reservada relató lo sucedido a El Muy Noticioso e informó que, tras la voz de alarma generalizada, llegaron al lugar dos custodios y echaron a un hombre que, al grito de "gilada para todos", pretendía vender ejemplares de Giladero 2011, obra cuya autoría se atribuía orgulloso.

Cabe destacar que el Giladero 2011 cuenta ya con dos ediciones impresas, y que puede conseguirse, por sólo quince pesos, comentando al pie de esta noticia.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Humor a la gorra en la Feria del Libro

Expulsan a robot de las inmediaciones de Plaza San Martín.
 Por El más capinchila así de grande

El arte callejero se hizo presente este mediodía en la Feria del Libro. El actor conocido como Ruidito fue expulsado de la esquina de Independencia y Deán Funes luego de interpretar durante unos minutos el personaje de un simpático robot bailarín.

El artista fue intimado por personal civil de seguridad de la Feria para interrumpir su espectáculo. Detrás de los guardias privados venían dos agentes de la Policía Turística, que persuadieron a Ruidito de montar su show en un sitio distante de los accesos a las carpas, siempre con miras a no entorpecer la circulación de los visitantes.

Ruidito quedó en silencio sobre su tarima,  completamente inmóvil, lo que sorprendió a todos los los presentes. De inmediato, el actor fue aplaudido por los transeúntes, que vieron finalizada la función de manera repentina.

El espectáculo fue reanudado minutos más tarde en la esquina de Rivera Indarte y Deán Funes, donde los aplausos y las risas no tardaron en instalarse de nuevo entre los curiosos. Cabe recordar que Ruidito entretiene las peatonales cordobesas hace más de cinco años, y que para esto se vale de un ingenioso dispositivo electrónico que, accionado con disimulo, reproduce sonidos robóticos.